El uso de ladrillos de pared para montar pisos en patios, terrazas y jardines sin necesidad de recurrir al cemento es una técnica de construcción decorativa y económica que permite una gran variedad de diseños y que combina fácilmente con otros materiales, como piedras rústicas, maderas y cemento alisado.
Este tipo de trabajo consiste en asentar, nivelar y compactar las formaciones de ladrillos empleando distintas capas de arena gruesa y fina, lo que contribuye a darle al espacio escogido un aspecto más natural y rústico sin necesidad de hacer grandes gastos.
Es importante recordar que el ladrillo común que acostumbra usarse para este tipo de piso presenta una resistencia mediana al desgaste, por lo que se recomienda no aplicarlo en aquellos lugares de mucho tránsito.
El primer paso para la colocación de un piso de ladrillos consiste en medir el área que se planea cubrir, algo indispensable para calcular correctamente la cantidad de material que se necesitará para el trabajo.
El cálculo inicial es idéntico al que ya se ha visto en el post «Cómo calcular la superficie del piso para colocar baldosas», con la única diferencia de que, para el caso de los pisos de ladrillos sin cemento, es necesario conocer el volumen de la zona de trabajo para determinar la cantidad de adoquines y arena requeridos.
Para ello, es necesario multiplicar la superficie obtenida por la altura de la arena gruesa (8 cm) y la arena fina (2 cm).
Una vez medido el lugar, se procede a su demarcación utilizando estacas y piolín, y a continuación se excava el interior de los límites trazados, con una profundidad equivalente a la suma de las alturas de la arena gruesa, de la arena fina y del ladrillo, y dejando una pendiente de 1 o 2 cm para asegurar que el agua se escurra lejos de las estructuras.
A continuación y con la ayuda de unas tablas, se arma un cajón perimetral que servirá de contención para que los ladrillos no se desplacen durante su colocación.
Antes de volcar la arena, se debe aplanar muy bien el piso, verificando que mantenga la pendiente antes mencionada con un nivel de burbuja o láser. Opcionalmente se puede cubrir el fondo con una delgada capa de grava u otro material de jardinería que servirá de barrera de contención contra la humedad y las malas hierbas.
Para contener el material en su lugar en forma permanente se puede armar un borde de ladrillos, que se colocan de canto sobre el suelo apisonado antes de agregar la grava.
El siguiente paso consiste en rellenar el área con una capa de 4 cm de arena gruesa, que luego se esparce con un rastrillo y se moja suavemente, sin anegar el terreno. Esa superficie debe apisonarse bien antes de aplicar la segunda capa de arena gruesa, a la que se le hace el mismo tratamiento.
Posteriormente, se aplica la capa de arena fina, extendiéndola de manera pareja con el rastrillo, y nivelando la superficie pasando una tabla a ras del suelo.
Finalmente, se colocan los ladrillos siguiendo el patrón elegido, apisonando cada pieza que se esté colocando contra el ladrillo de la hilera anterior y luego contra el adoquín próximo a éste antes de colocarlo en su lugar, para evitar que la arena empuje hacia arriba en las juntas.
Cómo hacer un piso de ladrillos sin cemento: Trabajos finales
Terminada la colocación de los ladrillos, se debe arrojar arena sobre la superficie y removerla con la mano para ayudar a que ese material penetre en todas las rendijas, retirándose el exceso con una escoba.
Para que la arena se compacte mejor y darle más firmeza a los ladrillos, se debe regar el suelo suavemente con una manguera.
Si se desea que el nuevo piso de ladrillos tenga una mayor resistencia, se le puede aplicar una capa de sellador transparente.
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